Unos días atrás el presidente de la Nación Argentina, Nestor Kirchner, en un acto en la Ciudad de Esteban Echeverria volvió a criticar al diario La Nación. Digo volvió porque ya es una constante en él. Concretamente dijo: “Hay un diario nacional en el cual algunos periodistas de ese diario dicen que ustedes que son trabajadores, clase media Argentina, vienen a estos actos porque nosotros los traemos a la fuerza. Es una falta de respeto a la voluntad popular para que ustedes sepan. (Aplausos) Señor director del diario La Nación: el pueblo viene por conciencia y porque acompaña al Gobierno popular para cambiar la Patria y el país”. (Aplausos) Ojo el “(Aplausos)” va por cuenta de la gente de Prensa de Presidencia.

En el día de hoy y a través de una Editorial La Nación le contesta a Kirchner y dice: “LA NACION no hace otra cosa que describir la realidad cuando denuncia que se trafica con la ayuda social para inducir a la gente a concurrir a los actos públicos. Abrumadores testimonios periodísticos han confirmado que el oficialismo utiliza esos métodos indignos para asegurar la concurrencia de militantes a los actos que el primer mandatario preside en suelo bonaerense, rodeado de caudillos locales representativos de ese mismo mundo político al que curiosamente suele descalificar”.

Por supuesto creo que algo más habrá de fondo para que este enfrentamiento se exponga de esta manera. Ese algo más debe ser realmente importante y no creo que sea solamente por ser La Nación uno de los diarios mas críticos de la administración Kirchner.

Revisando igualmente algunas de las ultimas editoriales del diario se puede apreciar que el viejo diario de Mitre toca en su espacio de opinión alguno de los temas mas ríspidos de esta gestión. Por caso, los aviones con drogas a España de la empresa subsidiada por el Estado nacional Souther Wins o los fondos de la Provincia de Santa Cruz, pago chico del presi.

Ver ultimas editoriales:

El presidente Kirchner y LA NACIÓN

Clientelismo prebendario

Santa Cruz: respuestas necesarias

Los gobiernos y la prensa